En un intentar de ilustrar a la “Cultura Global” (Ya global – desgraciadamente) en lo referente a esos arquetipos que componen la colectividad en sentido de conciencia, y en donde entran en juego estructuras de pensamiento, procesos de enseñanza, ideas y prejuicios hondamente arraigados, así como modas y modos, junto con ese ideal común llamado “Éxito”, todo ello expresándose sobre una dinámica emocional que no permite tregua alguna que pudiese brindar la debida contemplación de las cosas. Tan solo un lapso en el cual podamos ponerlo todo junto, para después apartarnos de ello mediante una reflexión que desemboque en una nueva visión sobre la “Naturaleza del Hombre”

Quizá, ¡ahí!, en esa detención, podamos, de una vez por todas, salir de esa burbuja personal y detener el diálogo turbulento que entrelaza al “Yo” con el agitado diario vivir; un intento, un procurar escucharse a sí mismo. 

Es sorprendente observar a las nuevas generaciones imposibilitadas a estar en soledad, simplemente, a nivel personal, carecen de la capacidad de convivir consigo mismos.

El mundo habla, la vida habla, la historia habla, urgiendo a la conciencia de mujeres y hombres a trabajar sobre lo que es realmente importante.

Había escuchado por ahí que la Filosofía había muerto; en este sentido es claro advertir que tal aseveración no se refería a la Filosofía en sí, ya que los cuestionamientos básicos del “Ser” continúan sobre la mesa; sino al ejercicio del pensar a nivel social, a los procesos pensantes de la masas.

Mientras la mente del hombre esté regida por arquetipos cuyas “Imágenes de Poder” dominen su psique de manera en que la realidad externa se constituya en la directriz de la conducta de los individuos en un yendo y viniendo sobre un “Código Emocional” llamado “Ícono Transpersonal” o “Imagen Ideal”, la conciencia estará dominada por la materia.

Existen mujeres y hombres maravillosos, dignos de toda consideración, personas que han sabido salirse de esa burbuja personal y, libremente, otorgarse a la vida, al silencio, al espíritu; individuos que reciben dominando aquello que les es otorgado mediante la inteligencia que emana sencillez y humildad, haciendo de su conciencia ese flujo del movimiento incesable; para después regalar al mundo eso que es lenguaje de la “Luz” – lenguaje del “Ser”.

Un solo momento en la “Quietud” fuera de este ruido infernal de lo mundano, permitiéndonos ir a la verdad interna en donde se ríe uno de esa supuesta seriedad con la que se trata al disfraz y se exhibe patetismo; un solo momento ¡Ahí! – en donde las emociones callan permitiéndonos tomar el mando de nuestras vidas.

Una invitación a la Meditación.

This post was written by Víctor Pierce

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *