Inicio Foros FORO DE RELIGIÓN EL CIELO Y LA TIERRA Respuesta a: EL CIELO Y LA TIERRA

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Víctor Pierce
Superadministrador

El Absoluto

Para tocar este subtema del “Absoluto” deseo iniciar con las dos primeras frases del texto sagrado hebreo/judío/cristiano en donde aparece la palabra “Dios”.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. – Génesis 1:1
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. – Génesis 1:3

Para aquellos que manejan la apropiada hermenéutica sabrán entonces que solo el primer “Dios” es el absoluto, veamos por qué:

El absoluto debe cumplir con ciertas condiciones para que lo sea:

• El Todo
• Y porque lo es “Todo” es excluyente de toda comparación.
• Y porque lo es “Todo” nada existe fuera de él, y, por lo mismo, se excluye, igualmente, de toda relación.
• Y por que lo es “Todo” no existe causa anterior a él; por lo que no procede de nada.
• Y no habiendo comparación, relación, ni causa que le preceda, el “Absoluto” carece de movimiento.

Ahora bien, hablando de los textos sagrados en la mayoría de las culturas antiguas, podemos afirmar que es, este aspecto del “No Movimiento” el que le otorga su verdadero carácter de “Absoluto” a Dios; es decir; un “Absoluto” que no acepta, siquiera, la concepción de algo llamado movimiento; en donde me gustaría agregar en el intento de una mayor claridad, que nos referimos a una concepción de movimiento que es tanto pasivo como activo. Sí…sí, ya sé que algunos dirán que no existe el movimiento pasivo, y que hablar de un movimiento activo resulta un pleonasmo, pues ¿Cómo concebir movimiento alguno sin actividad?, a lo cual diré que, en esta mi propuesta, invito a la identificación de un “Movimiento en Potencia” calificándolo como “Pasivo”, lo contrario a ese “Movimiento” que se manifiesta y al que nombro como “Activo”. Y en este sentido se afirma que en el “Absoluto” ninguno de los dos tiene cabida; por tal razón es, en esa segunda frase del Génesis en donde aparece la palabra “Dios”, que Dios deja de ser el “Absoluto”, pues ahí ya expresa ese “Movimiento en Potencia”; cuya explicación la encontramos, precisamente, en el versículo 2:

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. – Génesis 1:2

Todo el versículo 2 nos muestra un “Movimiento en Potencia” antes de la Manifestación.
Idéntico a decir: En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios. – San Juan 1:1 – Nuevo Testamento

Con lo anterior, y volviendo a “El Cielo y la Tierra”, podemos entender que es, precisamente, este versículo 2 el que narra y sugiere, en primera instancia, el significado de “El Cielo y la Tierra”. En otras palabras, “El Cielo y la Tierra” significan la “Manifestación en Potencia de Dios”, una “Manifestación” que se da, posteriormente, en “Luz”

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. – Génesis 1:3

De ahí que, con ello, podemos comprender la gran diferencia que existe entre “En el principio creó Dios” y “Y dijo Dios”, por decirlo con mayor exactitud: entre “principio” y “dijo”; pues el versículo 1 nos habla del cómo el absoluto crea la primera diferenciación contenida en ese “principio” siendo “El Cielo y la Tierra”; mientras que el versículo 3 nos señala, muy claramente, que Dios ya es “Verbo”, movimiento que se expresa en el acto del decir (dijo), un movimiento que se manifiesta, como dije antes, en “Luz”, Primer Ser (Sea).

No cabe duda que, una de las preguntas que saltan en todo esto es ¿Cuál es el significado de “y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”? – Hablemos de lo primero “y la tierra estaba desordenada y vacía”

Para darle respuesta a este cuestionamiento, lo Primero es dejar a un lado la postura por demás inocente y ridícula que identifica al concepto tierra como nuestro planeta; vamos, ni siquiera como el universo, en este caso tendríamos que explicar el cómo pudiese existir algo, fuese lo que fuese, sin la presencia de luz; esto adquiriendo la misma postura inocente de quien sugiere tal concepción; aunque hay que aclarar que, obviamente, la narración del Génesis no habla de la luz tal y como la conocemos.
El concepto “Tierra” no es el universo, menos nuestro planta ni nada que tenga que ver con algo sólido o material; esta “Tierra” se refiere a aquello que debe de estar ahí antes de cualquier manifestación, nos habla y muestra a “La Dualidad de los Pares de Opuestos”

Desde nuestro hilo de araña, observaríamos también lo inevitable de los pares de opuestos en su misma génesis. No puede haber manifestación comprensible de “un algo” sin el concurso de al menos otros dos que, siendo de la misma naturaleza y distinto signo, lo hacen posible, esto es; “el juego” interactivo entre opuestos. Por ejemplo; si decimos que hay un amante, hemos de admitir la existencia del amado, y un resultado, el amor. Si conocemos la construcción hemos de admitir que existe la destrucción, y como resultado una tercera posibilidad. Si afirmamos “Lo manifiesto”, será esta una aseveración que nos conduzca, necesariamente, a deducir su contrario, “Lo Inmanifiesto”. Y lo Inmanifiesto, si bien no podrá ser descrito, tampoco podrá ser negado, ya que su existencia estará contenida, necesariamente, en la admisión de su opuesto. Y la acción entre ambos nos dará como resultado el movimiento creador. – Extracto del ISLAM Y AL-ANDALUS: H. S. Sa´îd b. Aÿiba.

Quiero hacer énfasis en una sola frase:

No puede haber manifestación comprensible de “un algo” sin el concurso de al menos otros dos que, siendo de la misma naturaleza y distinto signo, lo hacen posible…

De esta manera vemos que, en ese “Principio” en que Dios crea “El Cielo y la Tierra”, encontramos “DOS DUALIDADES”.

• La Dualidad “No Antagónica” sino “Complementaria” constituida por el Cielo y la Tierra, en cuya complementación o fusión emana luz, el tercero (La Luz), el HIJO.
• La Dualidad “Antagónica” e irreconciliable de los “pares de Opuestos” contenidos en ese aspecto “Tierra”

Cabe mencionar que el párrafo, cuando habla de “Naturaleza”, se refiere, con mucha exactitud, a que existen dos tipos de naturaleza, la del “Cielo” es una y la de la “Tierra” es otra; y que, “ESE ALGO”, sin importar su naturaleza, en su manifestación, debe de estar sujeto, inevitablemente, a su signo contrario.
¡Nada viene a la existencia si no mediante su opuesto!

Estamos hablando de manifestaciones que son de Naturaleza Espiritual y manifestaciones de Naturaleza Material, pero todas ellas sujetas a los Pares de Opuestos.

“Y la tierra estaba desordenada y vacía” se refiere a esos signos contrarios en donde todos se encuentran unidos todos con todos en ese punto o estado potencial, pero que aun nada los insta a la manifestación. El ordenamiento ocurre en el llamado a la existencia, cuyo orden se expresa, en cada cosa, en cada algo, en cada mónada nacida de esa “Luz” a la que los griegos llamaron “Logos”.

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