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Víctor Pierce
Superadministrador

Gracias Fredy por participar y regalarnos esos links, pero sobre todo, por esa seriedad que exhibes en el ir al conocimiento y a la investigación. Hablando de ese link tuyo sobre las alternativas del Dr. Bosch:

Cuando escuché (leí) al Dr. Martí Bosch hablar de poliorcética, me remonté a la época cuando participaba en juegos de ajedrez, a esas partidas en dónde el asedio era una estrategia excelente; esta disciplina trae implícita una frase; ¿Hacia adónde te vas a mover ahora?; y sí, al parecer, cuando esas células malignas se quedan sin ese escenario de crecimiento propicio, termina tirando su rey (Apoptosis).

No quisiera (¡POR AHORA ¡– jaja) meterme en el asunto de esas tácticas de agresión de la medicina tradicional – radiación, quimioterapia y demás – pues, no obstante atacan otras partes del cuerpo quedando daños colaterales, habremos de ser justos y darle su crédito mencionando muchos de sus éxitos; pero con muchísimo placer sí en el tema que alude al enfrentamiento entre la “Medicina Natural” y la “Medicina Alternativa” ; un tema ríspido – sí, pero muy necesario. Precisamente, platicando con una excelente médico sobre este asunto el día de ayer, habré de mencionar que no dejaron de existir ciertas fricciones o incomodidades en cuanto a los posicionamientos entrambas hablando de veracidad y de prestigio; a lo cual hago énfasis sobre mi creencia firme en la medicina tradicional, sin que, con ello, deje de advertir sus límites y su falta de certeza en muchas de sus áreas, y es ahí, precisamente ¡ahí!, en esas lagunas, dónde debe de existir la información fidedigna tanto a nivel público como de paciente. Quiero utilizar una frase de este Dr. Bosch que enmarca a la perfección lo que digo:

Cuando no hay nada que hacer es precisamente cuando más hay que hacer porque es obligado empezar a buscar.

Aquí mi visión sobre estos límites de la medicina tradicional y la medicina alternativa con su obvio enfrentamiento; lo reduzco a tres puntos:

1. La medicina tradicional difícilmente tira la toalla respecto a sus métodos, no obstante sus estadísticas estén por los suelos; solamente lo hace cuando desahucia.
2. La OMS (Organización Mundial de la Salud) jamás le ha dado crédito a lo alternativo; más aun, no solo le ignora, sino que lo obstruye.
3. Y, por último“Intereses Particulares”, lo cual va junto con pegado con los dos primeros.

Copio al Dr. Martí Bosch:

Las células sanas consiguen su energía por oxidación; es decir, gracias al oxígeno generan Adenosin Trifosfato o ATP -por sus siglas en inglés- que es la molécula base de la energía celular. Pero cuando el terreno se acidifica y el oxígeno escasea sólo tiene una alternativa si no quiere morir: encontrar otra manera de obtener energía. Y esa posibilidad existe y la explica el llamado Ciclo de Krebs. Sencillamente en lugar de oxígeno el cuerpo utiliza ácido pirúvico mediante un fenómeno conocido como glicolisis que le permite obtener moléculas de ATP, pero que generando también ácido láctico y alcohol como residuos. Se trata pues de una ruta anaeróbica -sin aire- para sobrevivir. Es decir, la célula sana aeróbica que vive en terreno alcalino se vuelve anaeróbica, pero en un entorno tan ácido que para poder soportarlo tiene que alcalinizar su núcleo, su citoplasma, para lo cual se carga de sodio de un modo desmesurado. Y asimismo utiliza para alimentarse proteínas dextrógiras en lugar de levógiras ya que las mismas viven en medios ácidos.

En suma, todo tumor vive en un medio ácido pobre en oxígeno, cargado de sodio, y alimentándose de proteínas dextrógiras. Luego si queremos neutralizarlo sin atacarlo, ¿qué habrá que hacer? Pues usar la táctica del asedio. Y para ello hay:

1. Primero que desacidificar el terreno alcalinizando al paciente. Lo que se logra erradicando los ácidos que se han acumulado en el organismo. En este ámbito es por eso clave la alimentación -hay que eliminar de la dieta todo lo que acidifica y eso incluye el alcohol, el café, el tabaco, el azúcar, los lácteos, los hidratos de carbono refinados, la carne roja- y tomar periódicamente baños de agua caliente con sal marina.

2. En segundo lugar debe seguirse una dieta hiposódica, es decir muy baja en sodio o sal. Nunca he entendido que se le prohíba la sal a un hipertenso o a alguien que tiene mal el riñón o el corazón, y no se le sugiera lo mismo a un enfermo de cáncer.

3. Tercero, es preciso aportar al sistema enzimas proteolíticas de acción selectiva,enzimas con capacidad para eliminar las proteínas dextrógiras dejando intactas las levógiras. Y aquí hay que recordar el extraordinario trabajo de D. Fernando Chacón, creador del Bio Bac, producto que logra exactamente eso.

En suma, si eliminamos las proteínas dextrógiras dejando a las células tumorales sin comida, hacemos una dieta hiposódica -sin sodio las células cancerosas no pueden mantener la estabilidad de la membrana y el citoplasma- y reducimos el nivel de ácidos, el medio se vuelve alcalino y rico en oxígeno. Y el oxígeno es tóxico para la célula tumoral anaeróbica. En definitiva, para que las células cancerosas mueran basta modificar su entorno porque no sobreviven en terrenos alcalinos y oxigenados. Da un resultado excelente. Por eso cada vez son más abundantes los casos de remisiones entre los enfermos de cáncer que siguen este protocolo.

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