Inicio Foros FORO DE RELIGIÓN EL CIELO Y LA TIERRA Respuesta a: EL CIELO Y LA TIERRA

#3115
Víctor Pierce
Superadministrador

Creación y Evolución representan el Zig-Zag de la Mente y sus “Jerarquías”; la Creación no ocurre mediante un proceso lineal; sino que se desarrolla por fases que tienen que ir siendo consumadas por la propios Seres contenidos en esa “Mente Creadora del Logos”; una consumación representativa de sus distintos estados de expresión.
La Creación y la verdadera Evolución es el ir y venir constante del “Espíritu de Dios”; que en su dinámica está representada por la Genealogía del Espíritu y la Genealogía de la Materia (Todo cuanto existe, todo movimiento es conciencia intercesora entre el Cielo y la Tierra). En cada fase de la Creación el Espíritu desciende a través de los Seres, mismos que toman de su estado material regresando con aquello que se ha dominado (Sus propios antagónicos); de esta manera continúa la Creación en un descenso más profundo a un estado material más grosero.

De la misma manera le Evolución se realiza en Zig-Zag; la Mente y las criaturas materiales (Incluyendo al Hombre) representativas de la misma, se van identificando con la Sustancia o “Mente Superior” desarrollando cualidades inherentes a su naturaleza espiritual y el entendimiento sobre todas esas cosas que conforman su vida.

Hablando de la Genealogía de la Materia escuchemos a Alice A. Bailey que nos habla de un aspecto muy representativo de esa ascensión o “Evolución del Hombre”

EL MORADOR EN EL UMBRAL

1. El Morador en el Umbral se cree que representa generalmente la prueba final para demostrar el valor del hombre y que se trata de una gigantesca forma mental o un factor que debe ser destruído antes de recibir la iniciación. Muy pocas personas saben con exactitud qué es esta forma mental, pero su definición incluye la idea de una enorme forma elemental que cierra el camino hacia el sagrado portal, o también la ideas de una forma construída algunas veces por el Maestro del discípulo para probar su sinceridad. Algunos lo ven como la suma total de las fallas del hombre, su naturaleza perversa, que le impiden reconocer que está capacitado para hollar el Sendero de Santidad. Sin embargo, ninguna de estas definiciones da una verdadera idea de la realidad. (

2. El Morador en el Umbral es ilusión espejismo maya, tal como lo comprende el cerebro físico y reconoce como aquello que ha de ser superado. Es la forma mental que produce confusión; la enfrenta el discípulo cuando trata de penetrar a través del espejismo acumulado durante épocas, para hallar su verdadero hogar en la luz.

3. El Morador en el Umbral siempre está presente, sin embargo, sólo entra en actividad en el Sendero del Discipulado cuando el aspirante, esotérica¬mente, es consciente de sí mismo y de las condiciones inducidas dentro de sí mismo, como resultado de su ilusión interna, de su espejismo astral y de su maya, que envuelven su vida entera. Siendo ya una personalidad integrada (y nadie es discípulo si no lo es a la vez mental y emocionalmente, algo que el devoto frecuentemente olvida) estas tres condiciones (preponderando el efecto en uno u otro de los cuerpos) son vistas como un todo, al cual se le aplica el término de “el Morador en el Umbral”. Constituye en realidad una forma mental vitalizada, personificando a las fuerzas mental y astral y a la energía vital.

4. El Morador en el Umbral no emerge de las nieblas de la ilusión y del espejismo, hasta que el discípulo se acerca a los Portales de la Vida. Únicamente cuando puede percibir tenues vislumbres del Portal de la Iniciación y un ocasional destello de luz del Ángel de la Presencia, que permanece a la expectativa junto al portal, podrá enfrentar el principio de la dualidad, personificado por el Morador y el Ángel.
Mis palabras hasta ahora encierran simbólicamente una condición y un acontecimiento futuros. Sin embargo llegará el día en que permanecerán, en plena conciencia, entre estos símbolos de los pares de opuestos, teniendo a la derecha al Ángel y a la izquierda al Morador. Que reciban la fuerza necesaria para que puedan pasar directamente entre ambos opositores, los cuales durante largas épocas han librado la guerra en el campo de su vida, y de esta manera puedan llegar ante esta Presencia, donde ambos se ven como uno, y nada existe, sino vida y deidad.

5. Con frecuencia se considera al Morador en el Umbral como algo desastroso, un horror que debe evitarse y un final y culminante mal. Sin embargo, quiero recordarles que el Morador es “el que está ante el portal de Dios”, mora en la sombra del portal de la iniciación y enfrenta con los ojos abiertos al Ángel de la Presencia, como lo denominan las antiguas escrituras. El Morador puede ser definido como la suma total de las fuerzas de la naturaleza inferior, según se expresan en la personalidad, antes de la ilumi¬nación, de la inspiración y de la iniciación. La personalidad en esta etapa es por sí misma excesivamente potente, y el Morador personifica todas las fuerzas síquicas y mentales que, en el trascurso de las épocas, el hombre ha desarrollado y nutrido cuidadosamente. Se lo puede considerar como el poder de la triple forma material antes de colaborar y dedicarse consciente¬mente a la vida del alma y a servir a la Jerarquía, a Dios y a la humanidad.
El Morador en el Umbral es una réplica del hombre separado de su yo espiritual superior, siendo también el tercer aspecto de la divinidad, según se expresa en y por medio del mecanismo humano. Este tercer aspecto debe quedar, con el tiempo, subordinado al segundo aspecto, el alma. (15 246)

6. Memoria… no es simplemente una facultad de la mente, como se supone con frecuencia, sino que es esencialmente una fuerza creadora. Básicamente es un aspecto del pensamiento y juntamente con la imaginación un agente creador, porque, como bien saben, los pensamientos son cosas. Desde lo más recóndito de la memoria de un pasado profundamente arraigado, que se recuerda definidamente, y desde la subconciencia racial e individual (fundada en reservas de pensamientos y deseos establecidos, heredados e inherentes) surge, de las vidas y experiencias individuales pasadas, la suma total de todas las tendencias instintivas, de todos los espejismos heredados y de todas las fases de las erróneas actitudes mentales; a éstos (que constituyen un todo fusionado) denominamos el Morador en el Umbral, que es la suma total de las características de la personalidad, que no fueron superadas ni sojuzgadas y finalmente deben ser vencidas antes de poder recibir la iniciación. En cada vida se realiza algún progreso, se transmutan algunos defectos de la personalidad y se logra algún progreso real. Lo que queda por conquistar y las antiguas deudas por saldar, son numerosas y excesivamente potentes y cuando se ha establecido adecuadamente el contacto con el alma llega una vida en que la personalidad altamente desarrollada y poderosa, llega a ser en sí misma el Morador en el Umbral. El Ángel de la Presencia y el Morador se enfrentan, entonces algo debe hacerse. Eventualmente la luz del yo personal disminuye y decae ante la llamarada de gloria que emana el Ángel, y la gloria mayor oscurece a la menor. Sin embargo, esto sólo es posible cuando la personalidad entra ansiosamente en relación con el Ángel, se reconoce como el Morador y, como discípulo, empieza la batalla entre los pares de opuestos, iniciándose las pruebas en Escorpio. Estas pruebas y experiencias son siempre autoiniciadas; el discípulo se coloca en un medio ambiente positivo o condicionante, donde las pruebas y la disciplina son ineludibles e inevitables. Cuando la mente ha alcanzado un nivel de desarrollo relativamente elevado, se evoca el aspecto memoria en forma nueva y consciente, entonces toda predisposición latente, instinto racial y emocional, situación no superada, y todo defecto controlador, surgen a la superficie de la conciencia, entablándose en consecuencia la lucha.

guerra en el cielo