Inicio Foros FORO DE FILOSOFÍA Libertad del Hombre Respuesta a: Libertad del Hombre

#3267
Víctor Pierce
Superadministrador

H.P. Blavatsky:

v

¿Acaso es la mente algo más que una sucesión siempre cambiante de percepciones y cúmulos de percepciones, y éstas son el resultado de la actividad nerviosa que responde a los estímulos periféricos y centrales? ¿O es un modo definido de ser, con percepciones et hoc genus omne tan materiales como aquello en que se ocupa, con facultades que percibe, reproduce, recoge, concibe; pero no tanto como un todo que ha de identificarse con sus actividades funcionales como el cuerpo en su conjunto consiste en comer, respirar y digerir?

El famoso argumento de Hume, en las secciones quinta y sexta de su “Tratado de la Naturaleza
Humana”, parte IV, será familiar al estudiante, pero aquí deseo recordar los resultados de su introspección:

“Por mi parte, cuando penetro más íntimamente en lo que llamo yo mismo, siempre tropiezo con una u otra percepción particular, de calor o frío, de luz o sombra, de dolor o placer. Jamás puedo captarme YO MISMO, en ningún momento sin una percepción. Cuando, por algún tiempo, pierdo mis percepciones, como en un sueño profundo, me siento insensible de MÏ MISMO, y puedo creer que realmente he dejado de existir. Y si mis percepciones las perdiese por la muerte, y no pudiera ya pensar ni sentir, ni ver, ni vivir, ni odiar, tras la disolución de mi cuerpo, estaría completamente aniquilado, pues no concibo qué sería necesario para convertirme en una perfecta no entidad. Si alguien, después de una reflexión elevada y carente de prejuicios, piensa tener una noción distinta de sí mismo, debo confesar que no podré razonar con él. Lo único que puedo concederle es que puede tener razón, lo mismo que yo, y que somos esencialmente diferentes en este particular. El puede quizá percibir algo sencillo y continuado a lo que llama sí mismo, aunque estoy seguro de que en mí no existe tal principio. Pero, dejando de lado a algunos metafísicos de este estilo, me aventuro a afirmar acerca del resto de la Humanidad, que solamente se trata de un puñado o una colección de percepciones diferentes, que triunfan entre sí con inconcebible rapidez, y se hallan en perpetuo flujo y movimiento.”.

En consecuencia, Hume niega la existencia del Yo y explica que la sensación de la identidad personal se deriva de las relaciones entre los objetos percibidos.

¿Es la mente una colección de Percepciones?

Pero al leer toda la argumentación resulta imposible permanecer inconsciente a la naturaleza auto contradictoria de las expresiones usadas.

“Cuando penetro … siempre tropiezo con una u otra Percepción”. ¿Qué es el Yo que tropieza con una percepción y puede observarla y reconocerla? ¿Es en sí mismo una Percepción? Y si es así ¿de qué? ¿Puede una percepción de un “conjunto” percibir otras percepciones del mismo conjunto y separándose de sus iguales escrutar el resto y reconocerlas como un conjunto? Este argumento implica que algo observa las percepciones y que asigna a cada una su nombre y lugar adecuados.

A pesar de sí mismo, Hume no puede escapar del conocimiento de que él no es sus percepciones, y este resultado universal de la introspección, el conocimiento del Yo, se traiciona a sí mismo por la argumentación que apuntaba a su aniquilación.