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  • #3079
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    EL CIELO Y LA TIERRA

    He querido iniciar un debate con “El Cielo y la Tierra”, un tema por demás sensible debido a que dichos términos parecen existir como espectros difusos, cuyo significado y connotación se disuelven en una especie de vapor que se adhiere al mundo de los pensamientos y de las narraciones sin que en ello haya una verdadera y clara forma de los mismos. Resulta una incógnita el porqué siempre guardan, obligadamente, una condición de abstracción que va más allá de la subjetividad y del símbolo, me estoy refiriendo a ese aspecto enraizado en la conciencia de las masas que, tácitamente, prohíbe desmembrarlos y analizarlos.

    “El Cielo y la Tierra”, dicotomía esencial en la teología, cosmogonía, mitología; suena y resuena en cada párrafo, en cada versículo, en cada canto. A través de las centurias han sido el magnífico escenario en donde depositamos nuestra fe y nuestros sueños; pero que ahora, no obstante han sonado y retumbado en las escrituras sagradas de todas las culturas, pareciera que, hoy en día, tenemos vetado su tratado.

    Quizá, para algunos, esto pudiese ser una tremenda exageración de mi parte, pero la verdad es que, tan pronto alguien empieza a dibujar y darle forma tanto al Cielo como a la Tierra, comúnmente incomoda y hasta hiere a aquellos que solo desean el confort de entenderlo como ese lugar donde está Dios y el otro donde estamos todos viviendo y sufriendo nuestra vicisitudes cotidianas, Peor aún, algunos solo la visualizan como ese azul celeste de nuestra atmósfera y el planeta que habitamos.

    Tiempo atrás, cuando no había futbol y televisión, el porcentaje de la gente que era arrastrada por su espíritu de investigación y su hambre de saber era mucho mayor que en la presente época; pero ahí sí existía la ley que, literalmente, prohibía cuestionamientos hacia estos asuntos, por lo menos no se hacía en público; ahora, desgraciadamente para la gran mayoría, estos temas les importa casi nada y el resto ya con lo que tienen están a gusto. Esto va mucho de la mano con la filosofía y la ciencia; aunque para ser honestos, la ciencia ha despertado, en los últimos cincuenta años, el interés de muchos; muy al contrario de la primera, que a pesar de salir filósofos por doquier (Me refiero a occidente); no han logrado brindar sustancialidad a las preguntas fundamentales del hombre; a mi parecer, continúan dándole vuelta a la misma manzana.

    Este debate pretende la investigación de esta dualidad utilizada en todas las propuestas sintéticas referente a la creación contenidas en la filosofía oriental de todos los tiempos; desde los egipcios, vedas, arios, hindúes, brahmanes, zoroastrianos, caldeos, babilónicos, hebreos, judíos y cristianos.

    Dícese, pues, que:

    En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

    CIELO

    #3080
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    El Absoluto

    Para tocar este subtema del “Absoluto” deseo iniciar con las dos primeras frases del texto sagrado hebreo/judío/cristiano en donde aparece la palabra “Dios”.

    En el principio creó Dios los cielos y la tierra. – Génesis 1:1
    Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. – Génesis 1:3

    Para aquellos que manejan la apropiada hermenéutica sabrán entonces que solo el primer “Dios” es el absoluto, veamos por qué:

    El absoluto debe cumplir con ciertas condiciones para que lo sea:

    • El Todo
    • Y porque lo es “Todo” es excluyente de toda comparación.
    • Y porque lo es “Todo” nada existe fuera de él, y, por lo mismo, se excluye, igualmente, de toda relación.
    • Y por que lo es “Todo” no existe causa anterior a él; por lo que no procede de nada.
    • Y no habiendo comparación, relación, ni causa que le preceda, el “Absoluto” carece de movimiento.

    Ahora bien, hablando de los textos sagrados en la mayoría de las culturas antiguas, podemos afirmar que es, este aspecto del “No Movimiento” el que le otorga su verdadero carácter de “Absoluto” a Dios; es decir; un “Absoluto” que no acepta, siquiera, la concepción de algo llamado movimiento; en donde me gustaría agregar en el intento de una mayor claridad, que nos referimos a una concepción de movimiento que es tanto pasivo como activo. Sí…sí, ya sé que algunos dirán que no existe el movimiento pasivo, y que hablar de un movimiento activo resulta un pleonasmo, pues ¿Cómo concebir movimiento alguno sin actividad?, a lo cual diré que, en esta mi propuesta, invito a la identificación de un “Movimiento en Potencia” calificándolo como “Pasivo”, lo contrario a ese “Movimiento” que se manifiesta y al que nombro como “Activo”. Y en este sentido se afirma que en el “Absoluto” ninguno de los dos tiene cabida; por tal razón es, en esa segunda frase del Génesis en donde aparece la palabra “Dios”, que Dios deja de ser el “Absoluto”, pues ahí ya expresa ese “Movimiento en Potencia”; cuya explicación la encontramos, precisamente, en el versículo 2:

    Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. – Génesis 1:2

    Todo el versículo 2 nos muestra un “Movimiento en Potencia” antes de la Manifestación.
    Idéntico a decir: En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios. – San Juan 1:1 – Nuevo Testamento

    Con lo anterior, y volviendo a “El Cielo y la Tierra”, podemos entender que es, precisamente, este versículo 2 el que narra y sugiere, en primera instancia, el significado de “El Cielo y la Tierra”. En otras palabras, “El Cielo y la Tierra” significan la “Manifestación en Potencia de Dios”, una “Manifestación” que se da, posteriormente, en “Luz”

    Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. – Génesis 1:3

    De ahí que, con ello, podemos comprender la gran diferencia que existe entre “En el principio creó Dios” y “Y dijo Dios”, por decirlo con mayor exactitud: entre “principio” y “dijo”; pues el versículo 1 nos habla del cómo el absoluto crea la primera diferenciación contenida en ese “principio” siendo “El Cielo y la Tierra”; mientras que el versículo 3 nos señala, muy claramente, que Dios ya es “Verbo”, movimiento que se expresa en el acto del decir (dijo), un movimiento que se manifiesta, como dije antes, en “Luz”, Primer Ser (Sea).

    No cabe duda que, una de las preguntas que saltan en todo esto es ¿Cuál es el significado de “y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”? – Hablemos de lo primero “y la tierra estaba desordenada y vacía”

    Para darle respuesta a este cuestionamiento, lo Primero es dejar a un lado la postura por demás inocente y ridícula que identifica al concepto tierra como nuestro planeta; vamos, ni siquiera como el universo, en este caso tendríamos que explicar el cómo pudiese existir algo, fuese lo que fuese, sin la presencia de luz; esto adquiriendo la misma postura inocente de quien sugiere tal concepción; aunque hay que aclarar que, obviamente, la narración del Génesis no habla de la luz tal y como la conocemos.
    El concepto “Tierra” no es el universo, menos nuestro planta ni nada que tenga que ver con algo sólido o material; esta “Tierra” se refiere a aquello que debe de estar ahí antes de cualquier manifestación, nos habla y muestra a “La Dualidad de los Pares de Opuestos”

    Desde nuestro hilo de araña, observaríamos también lo inevitable de los pares de opuestos en su misma génesis. No puede haber manifestación comprensible de “un algo” sin el concurso de al menos otros dos que, siendo de la misma naturaleza y distinto signo, lo hacen posible, esto es; “el juego” interactivo entre opuestos. Por ejemplo; si decimos que hay un amante, hemos de admitir la existencia del amado, y un resultado, el amor. Si conocemos la construcción hemos de admitir que existe la destrucción, y como resultado una tercera posibilidad. Si afirmamos “Lo manifiesto”, será esta una aseveración que nos conduzca, necesariamente, a deducir su contrario, “Lo Inmanifiesto”. Y lo Inmanifiesto, si bien no podrá ser descrito, tampoco podrá ser negado, ya que su existencia estará contenida, necesariamente, en la admisión de su opuesto. Y la acción entre ambos nos dará como resultado el movimiento creador. – Extracto del ISLAM Y AL-ANDALUS: H. S. Sa´îd b. Aÿiba.

    Quiero hacer énfasis en una sola frase:

    No puede haber manifestación comprensible de “un algo” sin el concurso de al menos otros dos que, siendo de la misma naturaleza y distinto signo, lo hacen posible…

    De esta manera vemos que, en ese “Principio” en que Dios crea “El Cielo y la Tierra”, encontramos “DOS DUALIDADES”.

    • La Dualidad “No Antagónica” sino “Complementaria” constituida por el Cielo y la Tierra, en cuya complementación o fusión emana luz, el tercero (La Luz), el HIJO.
    • La Dualidad “Antagónica” e irreconciliable de los “pares de Opuestos” contenidos en ese aspecto “Tierra”

    Cabe mencionar que el párrafo, cuando habla de “Naturaleza”, se refiere, con mucha exactitud, a que existen dos tipos de naturaleza, la del “Cielo” es una y la de la “Tierra” es otra; y que, “ESE ALGO”, sin importar su naturaleza, en su manifestación, debe de estar sujeto, inevitablemente, a su signo contrario.
    ¡Nada viene a la existencia si no mediante su opuesto!

    Estamos hablando de manifestaciones que son de Naturaleza Espiritual y manifestaciones de Naturaleza Material, pero todas ellas sujetas a los Pares de Opuestos.

    “Y la tierra estaba desordenada y vacía” se refiere a esos signos contrarios en donde todos se encuentran unidos todos con todos en ese punto o estado potencial, pero que aun nada los insta a la manifestación. El ordenamiento ocurre en el llamado a la existencia, cuyo orden se expresa, en cada cosa, en cada algo, en cada mónada nacida de esa “Luz” a la que los griegos llamaron “Logos”.

    lux

    #3083
    Emilio
    Miembro

    Estimado Victor, estoy al pendiente de tu desglose de la creación y la interesante interpretación de las escrituras antiguas. Lo sigo atento pues me parece que en el entendimiento y cuestionamiento de los misterios de la creación, se encuentra el tesoro de la sutil y verdadera interpretación de la causa del ser, pues, entendiendo de forma adecuada de donde venimos, podremos saber a donde vamos, y así, fortalecer nuestra permanencia en este asombroso presente.

    Me atrevo a intervenir tu desglose citando un texto antiguo sobre los misterios del Tao.

    “Existe algo, un todo indiferenciado, que nació antes de los cielos y la tierra. Sólo tiene imágenes abstractas, ninguna forma concreta. Es profundo, oscuro, silencioso, indefinido; no oímos su voz. Asignándole un nombre, lo llamo el Camino.
    El Camino es infinitamente elevado, insondablemente profundo. Abarcando el cielo y la tierra, recibiendo de lo que no tiene forma, produce una corriente que fluye intensa y ampliamente sin desbordarse. Opaco, se sirve de una clarificación gradual mediante la calma. Cuando se aplica, es infinito y no tiene día ni noche; pero cuando es representado, ni siquiera llena la mano.
    Es reducido, pero puede expandirse; es oscuro, pero puede iluminar; es flexible, pero puede ser firme.
    Absorbe lo negativo y emite lo positivo, manifestando así las luces del sol, la luna y las estrellas.
    Gracias a él son altas las montañas, son profundos los océanos, corren los animales, vuelan los pájaros. Gracias a él vagan los unicornios, remontan el vuelo los fénix, siguen su curso las estrellas.
    Garantiza la supervivencia mediante la destrucción, la nobleza mediante la bajeza, y el avance mediante la retirada. En la antigüedad los tres Augustos alcanzaron el orden unificador del Camino y permanecieron en el centro; sus espíritus vagaron con la Creación, y así reconfortaban a todo el mundo en los cuatro cuadrantes.
    De esta manera, el Camino produce el movimiento de los cielos y la estabilidad de la tierra, girando incesantemente como una rueda, fluyendo sin cesar como el agua. El Camino se encuentra en el principio y en el fin de las cosas: cuando se levanta el viento, se condensan las nubes, ruge el trueno y cae la lluvia, responde como un concierto sin fin.
    Devuelve lo esculpido y lo pulido a la simplicidad. No se las ingenia para hacerlo, sino que se funde con la vida y la muerte. No se las ingenia para expresarlo, sino que comunica la virtud.
    Existen infinitas diferencias cuando el camino facilita la vida: armoniza la oscuridad y la luz, regula las cuatro estaciones y armoniza las fuerzas de la naturaleza.
    Todo esto es aportado por la virtud interna.
    El camino natural incesante da nacimiento a los seres, pero no los posee; engendra la evolución, pero no la gobierna. Todos los seres nacen dependientes de él, pero ninguno sabe como agradecérselo; todos mueren a causa de él, pero ninguno puede quedar resentido por ello. No se enriquece por el almacenamiento y la acumulación, ni se empobrece por el desembolso y el disfrute.
    Es tan inasible e indefinible que no puede ser imaginado; no obstante, aunque sea indefinible e inasible, su función es ilimitada. Profundo y misterioso, responde a la evolución sin forma; triunfante y efectivo, no actúa en vano. Se enrosca y se desenrosca con firmeza y flexibilidad; se contrae y se expande con oscuridad y luz.”
    (Lao Tse “Wen-Tzu” 1 )

    Te mando un fuerte abrazo, te dejo seguir con el desglose y me mantengo atento.

    #3085
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    Estimado Emilio, un gusto, como siempre, entablar conversación contigo.
    ¡Correcto!…¡correcto!, te me adelantaste; pues decía:

    “….y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”

    Aquí, en este párrafo tenemos a Dios en su absoluto y, al mismo tiempo, exhibiendo una condición, estado subjetivo, ¿Qué sé yo? (imposible describirlo); que muestra su intención de “Crear”; ya que el término “abismo” nos muestra la infinitud contenida en las formas por venir; y el término “aguas”, nos indica vida, seres, entidades, deidades. Por lo tanto, estamos hablando que el “Cielo y la Tierra” es la “Matriz” que va a ser fecundada por Él mediante eso que llamamos ¡Espíritu de Dios! …..El Dao chino significa eso, precisamente, “Energía Vital que sirve como vehículo de su “Ideación Divina”. Y bueno; te agradezco que me hayas echado la mano; ya no tengo que describirla

    El Cielo y la Tierra, no obstante representa una dualidad no antagónica sino complementaria, entre ellos no puede haber interacción alguna si no es por medio de un tercero; un tercero llamado el Hijo o Verbo; en sánscrito se le nombra “Christos”. De esta manera entendemos a la “Santísima Trinidad” o, simplemente, Trinidad. Una Trinidad que al serlo, al momento de dicha fecundación, ocurre la manifestación primera. El PRIMER SER; y podríamos decir; el primer ser que contiene la totalidad del “Abismo” (La Existencia), es el Dios manifestado, es Luz, en hinduismo es llamado Brahma, este es el Logos.
    Vamos al otro versículo para terminar con esta primera fase de la “Creación”:

    Y vio Dios que la luz era buena; y se- separó Dios la luz de las tinieblas– Versículo 1:3 Y 1:4

    Cuando se menciona que vio Dios que la luz era buena entendemos muy claramente que Dios no es la Luz, Dios el absoluto se separa de ella, y deja su manifestación ocasionando el movimiento creativo.
    Una de las cosas de las cuales no se habla y, quizá, sea un asunto que, por varios motivos, a la I. C. A. R. no le gustaría tratar; se refiere al hecho del porqué que es buena, ¿A caso podría haber sido mala? La “Luz” es buena porque aun la maldad no la toca, ¿Qué quiere decir esto?, lo que significa es que los pares de opuestos aun no inician el movimiento, aun no existe forma alguna.

    Conclusión de lo hasta ahora visto:

    • Dios el “Absoluto” no es un Ser, no podemos otorgarle al absoluto algo como “Siendo”, pues tendríamos que suponer un escenario en donde ese ser se estuviera manifestando, y el absoluto no acepta tal cosa. Por tal razón en otras culturas es llamado “El No Ser”. Algunos se cuestionarán: ¿Dios no existe?, pregunta muy válida ya que solamente lo que se puede concebir como siendo puede existir, a lo cual contesto: Dios es la existencia misma, eso es lo que significa “Abismo”, “….y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo.

    • La Luz es el Hijo, el Christos, Krsna, Brahma, Logos, el Ser en un movimiento perpetuo e infinito. El Alfa y el Omega, el Yang y el Yin, Espíritu y Materia, lo (Ojo) Bueno y lo Malo. De esta manera debemos entender que desde el primerísimo versículo (1:1) Dios creó lo bueno y lo malo, lo espiritual y lo material.

    • Cuando se habla de Aguas, se habla de vida, de movimiento; y todo Ser es eso – “Movimiento”. Todo ser es Animación, Ánima, CONCIENCIA.

    Y sí, antes que “El Cielo y la Tierra” está el Dao, pero el Dao no puede manifestarse sin una matriz; por eso el principio es eso….”Matriz”, Por tal razón deberíamos decir: Padre, Madre e Hijo; y no Padre, Hijo y Espíritu Santo, pues éste último es el propio “Hijo” que se manifiesta conservando santidad, pues la “Luz” es “Buena”

    #3086
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    El Bhagavad-Gita

    nirmana-moha jita-sanga-dosa
    adhyatma-nitya vinivrtta-kamah
    dvandvair vimuktah sukha-duhkha-samjñair
    gacchanty amudhah padam avyayam tat

    Ese padam avyayam, o reino eterno, puede alcanzarlo aquel que sea nirmanamoha.
    ¿Qué significa eso? Andamos en busca de designaciones. Unos quieren ser señor,
    otros quieren ser Dios, otros quieren ser presidente, o un hombre rico, o un rey, o
    alguna otra cosa. Mientras estemos apegados a esas designaciones, estaremos
    apegados al cuerpo, porque las designaciones le pertenecen al cuerpo. Pero nosotros
    no somos estos cuerpos, y percatarnos de esto consituye la primera etapa de la
    comprensión espiritual. Nosotros estamos asociados con las tres modalidades de la
    naturaleza material, pero debemos desapegarnos a través del servicio devocional que
    se le presta al Señor. Si no estamos apegados a prestarle servicio devocional al Señor,
    no podemos entonces desapegarnos de las modalidades de la naturaleza material. Las
    designaciones y los apegos se deben a nuestra lujuria y deseo, a querer ensoñorearnos
    de la naturaleza material. Mientras no dejemos esa propensión a ensoñorearnos de la
    naturaleza material, no hay ninguna posibilidad de regresar al reino del Supremo, el
    sannyasiatana-dhama. Ese reino eterno nunca se destruye, le resulta accesible a aquel a
    quien no lo confunden las atracciones de los falsos placeres materiales, a aquel que
    está dedicado al servicio del Señor Supremo. Todo aquel que se encuentre en esa
    posición, puede acercarse fácilmente a esa morada suprema.

    BG

    #3098
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    Uno de los aspectos que han sido muy mal comprendidos es el de “Tinieblas”; estas “Tinieblas” no se refieres a la maldad o Satanás (Cosa que raya en el absurdo) como comúnmente se cree, sino que, no obstante ya existe un inicio, el Dios único y omnipotente conserva ese su absoluto del que hablamos anteriormente. Dios no se desintegra en la Creación; sino que, en un marco totalmente subjetivo, crea la matriz que fecunda posteriormente con ese germen llamado “Espíritu de Dios” y, con ello, da a luz (La Luz) a su “Hijo”. Podríamos pensar, por un momento, que Dios, en esa inmovilidad total crea ese espejo llamado “El Cielo y la Tierra” en donde se observa a sí mismo a través su “Espíritu”, y que manteniendo su absoluto, es el Dios del Espejo el que se mueve; el Dios del espejo el portador de esa idea divida (Tao) que, además de portar la “Data de la Vida”, posee Su mirada.

    La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron – Juan 1:4-5

    Dice el Rig Veda:

    No existía algo, ni existía nada;
    El resplandeciente cielo no existía;
    Ni la inmensa bóveda celeste se extendía en lo alto.
    ¿Qué cubría todo? ¿Qué lo cobijaba? ¿Qué lo ocultaba?
    ¿Era el abismo insondable de las aguas?
    No existía la muerte; pero nada había inmortal,
    No existían límites entre el día y la noche
    Sólo el Uno respiraba inanimado y por Sí,
    Pues ningún otro que Él jamás ha habido.
    Reinaban las tinieblas, y todo el principio estaba velado
    En obscuridad profunda; un océano sin luz;
    El germen hasta entonces oculto en la envoltura
    Hace brotar una naturaleza del férvido calor.
    …………………………………………………………………….
    ¿Quién conoce el secreto? ¿Quién lo ha revelado?
    ¿De dónde, de dónde ha surgido esta multiforme creación?
    Los Dioses mismos vinieron más tarde a la existencia.
    ¿Quién sabe de dónde vino esta gran creación?
    Aquello de donde toda esta creación inmensa ha procedido,
    Bien que su voluntad haya creado, bien fuera muda,
    El más Elevado Vidente, en los más altos cielos,
    Lo conoce, o quizás tampoco, ni aun Él lo sepa.
    Contemplando la eternidad…
    Antes que fuesen echados los cimientos de la tierra,
    ………………………………………………………………………………….
    Tú eras. Y cuando la llama subterránea
    Rompa su prisión y devore la forma,
    Todavía serás Tú, como eras antes,
    Sin sufrir cambio alguno cuando el tiempo no exista.
    ¡Oh, mente infinita, divina Eternidad!

    #3114
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    Ya no es un secreto que la estatua de la libertad de los Estados Unidos de América (USA) sea el SÍMBOLO DE LUCIFER; muchas personas caen en consternación al saber esto, pues, hasta la fecha, seguimos en la ignorancia total respecto a las escrituras.

    ¿Quién o qué es Lucifer?

    El “Libro de Job”; nos muestra claramente el grandísimo error por parte de la I. C. A. R. cuando cambia el término “El Contrario” o “Lucifer” a Satanás (Demonio); pues su representación es totalmente distinta. Lucifer es el ÁNGEL PORTADOR DE LA LUZ, ¿Qué significa esto? , significa la conciencia fragmentada, significa, nada más ni nada menos que la MANIFESTACIÓN DE LA MATERIA.

    Dice Blavatsky:

    Segun la Cábala, los demonios residen en el mundo de Assiah, el mundo de materia. Son los Klippoth. Hay siete Infiernos, cuyos demoníacos habitantes representan los vicios personificados.
    Platón alude a ellos en el Timœus, al hablar de los Elementos irracionales y turbulentos, “compuestos de fuego, aire, agua y tierra”.

    Y, por supuesto, Lucifer no significa demonio.

    Lucifer es, pues, la Conciencia contenedora del AEter del Espacio, es el capullo de la Materia. Lucifer; “Ángel Portador de la Luz” representa al “Primer Hijo emanado de los “Pares de Opuestos” por tal razón, en la Biblia Hebrea le nombran “El Contrario”, se entiende a este “Lucero de la Mañana” como la mente constituyente de la “Dualidad Antagónica”, nombrada por los teósofos el “Astral”, necesaria, innegable e ineludible para la expresión de las formas.

    De esta manera tenemos a los hijos de Dios nacidos del “Christos”, primero a Luzbel y posteriormente Jehová, ya que es, en este último, de donde se desprenden las criaturas espirituales llamado los Dioses que, posteriormente, descenderán en sustancia a través de ese Astral. Ambos, tanto Lucifer como Jehová, representan multitudes (Elohim); el primero al “Mundo Angelical de la Materia” o “Naturaleza Material” o Elementales, el Segundo al “Mundo Angelical del Espíritu”.

    El Libro de Job –es un relato que habla del inicio de la humanidad:

    Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? – Job- 1:7, 8 y 9

    Obviamente vemos aquí que Dios y Jehová son dos cosas muy diferentes.

    Dice Blavatsky:

    Los mitos de la caída del hombre y del fuego de Prometeo se refieren también a la rebelión del orgulloso Lucifer precipitado en el insondable oreo. En la religión induista, Mahâsura (el Lucifer indo), envidioso de la refulgente luz del Creador, se sublevó contra Brahmâ al frente de una cohorte de ángeles rebeldes. Pero así como en la mitología griega acude el fiel titán Hércules en defensa de Júpiter y le mantiene en el trono celeste, así en la mitología induista vence Siva (la tercera persona de la Trimurti) a los rebeldes, y de la mansión celestial los precipita en el Honderah o abismo de eternas tinieblas, donde arrepentidos por fin de su culpa se les abre el camino de perfección.

    Rebeldía se refiere a todo antagónico que se expresa en el Astral; en la mismísima “Guerra en el Cielo” cada Dios que desciende en la “Dualidad Antagónica” o “Mundo de las Formas” requiere del dominio de su propio antagónico. Y así, ante este dominio se crean el orden material que da a luz a la idea primigenia de Dios llamada Cosmos. Orden contenedor de todas las formas por venir. Todo, desde ese primer instante (Big Bang científico), está ahí, cada ente, cada forma y cada criatura está inscrita en el libro de la vida. Y helo ahí; en la mano izquierda de Luzbel.

    lucifer

    #3115
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    Creación y Evolución representan el Zig-Zag de la Mente y sus “Jerarquías”; la Creación no ocurre mediante un proceso lineal; sino que se desarrolla por fases que tienen que ir siendo consumadas por la propios Seres contenidos en esa “Mente Creadora del Logos”; una consumación representativa de sus distintos estados de expresión.
    La Creación y la verdadera Evolución es el ir y venir constante del “Espíritu de Dios”; que en su dinámica está representada por la Genealogía del Espíritu y la Genealogía de la Materia (Todo cuanto existe, todo movimiento es conciencia intercesora entre el Cielo y la Tierra). En cada fase de la Creación el Espíritu desciende a través de los Seres, mismos que toman de su estado material regresando con aquello que se ha dominado (Sus propios antagónicos); de esta manera continúa la Creación en un descenso más profundo a un estado material más grosero.

    De la misma manera le Evolución se realiza en Zig-Zag; la Mente y las criaturas materiales (Incluyendo al Hombre) representativas de la misma, se van identificando con la Sustancia o “Mente Superior” desarrollando cualidades inherentes a su naturaleza espiritual y el entendimiento sobre todas esas cosas que conforman su vida.

    Hablando de la Genealogía de la Materia escuchemos a Alice A. Bailey que nos habla de un aspecto muy representativo de esa ascensión o “Evolución del Hombre”

    EL MORADOR EN EL UMBRAL

    1. El Morador en el Umbral se cree que representa generalmente la prueba final para demostrar el valor del hombre y que se trata de una gigantesca forma mental o un factor que debe ser destruído antes de recibir la iniciación. Muy pocas personas saben con exactitud qué es esta forma mental, pero su definición incluye la idea de una enorme forma elemental que cierra el camino hacia el sagrado portal, o también la ideas de una forma construída algunas veces por el Maestro del discípulo para probar su sinceridad. Algunos lo ven como la suma total de las fallas del hombre, su naturaleza perversa, que le impiden reconocer que está capacitado para hollar el Sendero de Santidad. Sin embargo, ninguna de estas definiciones da una verdadera idea de la realidad. (

    2. El Morador en el Umbral es ilusión espejismo maya, tal como lo comprende el cerebro físico y reconoce como aquello que ha de ser superado. Es la forma mental que produce confusión; la enfrenta el discípulo cuando trata de penetrar a través del espejismo acumulado durante épocas, para hallar su verdadero hogar en la luz.

    3. El Morador en el Umbral siempre está presente, sin embargo, sólo entra en actividad en el Sendero del Discipulado cuando el aspirante, esotérica¬mente, es consciente de sí mismo y de las condiciones inducidas dentro de sí mismo, como resultado de su ilusión interna, de su espejismo astral y de su maya, que envuelven su vida entera. Siendo ya una personalidad integrada (y nadie es discípulo si no lo es a la vez mental y emocionalmente, algo que el devoto frecuentemente olvida) estas tres condiciones (preponderando el efecto en uno u otro de los cuerpos) son vistas como un todo, al cual se le aplica el término de “el Morador en el Umbral”. Constituye en realidad una forma mental vitalizada, personificando a las fuerzas mental y astral y a la energía vital.

    4. El Morador en el Umbral no emerge de las nieblas de la ilusión y del espejismo, hasta que el discípulo se acerca a los Portales de la Vida. Únicamente cuando puede percibir tenues vislumbres del Portal de la Iniciación y un ocasional destello de luz del Ángel de la Presencia, que permanece a la expectativa junto al portal, podrá enfrentar el principio de la dualidad, personificado por el Morador y el Ángel.
    Mis palabras hasta ahora encierran simbólicamente una condición y un acontecimiento futuros. Sin embargo llegará el día en que permanecerán, en plena conciencia, entre estos símbolos de los pares de opuestos, teniendo a la derecha al Ángel y a la izquierda al Morador. Que reciban la fuerza necesaria para que puedan pasar directamente entre ambos opositores, los cuales durante largas épocas han librado la guerra en el campo de su vida, y de esta manera puedan llegar ante esta Presencia, donde ambos se ven como uno, y nada existe, sino vida y deidad.

    5. Con frecuencia se considera al Morador en el Umbral como algo desastroso, un horror que debe evitarse y un final y culminante mal. Sin embargo, quiero recordarles que el Morador es “el que está ante el portal de Dios”, mora en la sombra del portal de la iniciación y enfrenta con los ojos abiertos al Ángel de la Presencia, como lo denominan las antiguas escrituras. El Morador puede ser definido como la suma total de las fuerzas de la naturaleza inferior, según se expresan en la personalidad, antes de la ilumi¬nación, de la inspiración y de la iniciación. La personalidad en esta etapa es por sí misma excesivamente potente, y el Morador personifica todas las fuerzas síquicas y mentales que, en el trascurso de las épocas, el hombre ha desarrollado y nutrido cuidadosamente. Se lo puede considerar como el poder de la triple forma material antes de colaborar y dedicarse consciente¬mente a la vida del alma y a servir a la Jerarquía, a Dios y a la humanidad.
    El Morador en el Umbral es una réplica del hombre separado de su yo espiritual superior, siendo también el tercer aspecto de la divinidad, según se expresa en y por medio del mecanismo humano. Este tercer aspecto debe quedar, con el tiempo, subordinado al segundo aspecto, el alma. (15 246)

    6. Memoria… no es simplemente una facultad de la mente, como se supone con frecuencia, sino que es esencialmente una fuerza creadora. Básicamente es un aspecto del pensamiento y juntamente con la imaginación un agente creador, porque, como bien saben, los pensamientos son cosas. Desde lo más recóndito de la memoria de un pasado profundamente arraigado, que se recuerda definidamente, y desde la subconciencia racial e individual (fundada en reservas de pensamientos y deseos establecidos, heredados e inherentes) surge, de las vidas y experiencias individuales pasadas, la suma total de todas las tendencias instintivas, de todos los espejismos heredados y de todas las fases de las erróneas actitudes mentales; a éstos (que constituyen un todo fusionado) denominamos el Morador en el Umbral, que es la suma total de las características de la personalidad, que no fueron superadas ni sojuzgadas y finalmente deben ser vencidas antes de poder recibir la iniciación. En cada vida se realiza algún progreso, se transmutan algunos defectos de la personalidad y se logra algún progreso real. Lo que queda por conquistar y las antiguas deudas por saldar, son numerosas y excesivamente potentes y cuando se ha establecido adecuadamente el contacto con el alma llega una vida en que la personalidad altamente desarrollada y poderosa, llega a ser en sí misma el Morador en el Umbral. El Ángel de la Presencia y el Morador se enfrentan, entonces algo debe hacerse. Eventualmente la luz del yo personal disminuye y decae ante la llamarada de gloria que emana el Ángel, y la gloria mayor oscurece a la menor. Sin embargo, esto sólo es posible cuando la personalidad entra ansiosamente en relación con el Ángel, se reconoce como el Morador y, como discípulo, empieza la batalla entre los pares de opuestos, iniciándose las pruebas en Escorpio. Estas pruebas y experiencias son siempre autoiniciadas; el discípulo se coloca en un medio ambiente positivo o condicionante, donde las pruebas y la disciplina son ineludibles e inevitables. Cuando la mente ha alcanzado un nivel de desarrollo relativamente elevado, se evoca el aspecto memoria en forma nueva y consciente, entonces toda predisposición latente, instinto racial y emocional, situación no superada, y todo defecto controlador, surgen a la superficie de la conciencia, entablándose en consecuencia la lucha.

    guerra en el cielo

    #3119
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    LA GUERRA EN EL CIELO.

    Todo el asunto de Ángel Rebelde y la Serpiente instando a Adán (Adam) y a Eva son representaciones de la “CAÍDA”, de una “Caída” que en su interpretación correcta es la acción de la conciencia una o en unidad diferenciándose en las singularidades. He ahí, en esta “Diferenciación”, que la conciencia, por elección propia, se auto-arrebata del espíritu para unirse a la materia. La “Guerra en el Cielo” es el proceso turbulento que experimenta la conciencia que emerge del acto que implica la gestación de la materia; es decir, de una conciencia de naturaleza espiritual uniéndose a la conciencia de naturaleza material.
    Seres de carácter espiritual cayendo en la dualidad “Generación/Corrupción”. Este arrebato (Rebeldía) de la conciencia, por analogía y lógica elemental, inicia desde el Cielo; pues la Tierra (Naturaleza Material) solo presentaba un estado pasivo que fungía como matriz de un universo por manifestarse.

    La Guerra en el Cielo, en su entendimiento profundo y tomando como escenario a las alegorías griegas, la podemos entender como esa conciencia “Andrógina” llamada Urano, la cual, en primera instancia se entiende como nacido de la materia, y en segunda como inmersa en ella, por eso Urano es tanto hijo como esposo de Gea; pues “Posteriormente” (Válgaseme la palabra) fecunda a Gea dando lugar a sus antagónicos, bien podríamos llamarle la “Conciencia Activa en la Naturaleza Material”. Esta Conciencia tiene suscrito el “Proceso Evolutivo de la Materia” en donde los Astros y toda Criatura están sujetos a sus Leyes implícitas (Esto es Fatalidad).

    Siguiendo con la alegoría, encontramos a un Cronos que se manifiesta como la Conciencia Cósmica contenedor de sus Doce Dioses o aspectos de sí mismo, un Cronos que cambia de Cronos a Chronos en su “Personificación del Tiempo.

    Gea = Tierra
    Chronos = Tiempo.

    Así, la primera “Caída” no es la del Hombre, sino la de los Dioses; esto lo podemos constatar igualmente en el Tarakamaya o Epopeyas Hindúes , en donde los Asuras (Gigantes o Titanes) emprenden la guerra contra los Devas.

    La Guerra en los Cielos son el conjunto de Alegorías que muestra la mismísima “Creación del Universo”, cuyo proceso se refiere a las conciencias integrándose a esa materia representativa de la Materia (Lucifer). La Guerra en el Cielo es el desprendimiento que lleva a cabo la propia conciencia de su naturaleza espiritual hacia la material, en donde los Dioses luchan por el dominio de sus propios antagónicos.

    #3123
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    El porqué no es Panteísmo el decir que, Espíritu y Materia interactuando a través de ese “Tercero”, cuyo movimiento entreteje a los primeros en el acto de “Creación”

    La Creación, en palabras más exactas, es la “Genealogía del Espíritu”, cuya “Progenie” es la “Conciencia en Descendencia”, cuya “Variable de Sucesión” (Generaciones Sucesoras) es marcada por “Grado de Materia”.

    La Evolución, en palabras más exactas, es la “Genealogía de la Materia”, cuya “Progenie” es la “Conciencia en Ascendencia”, cuya “Variable de Sucesión” (Generaciones Sucesoras) es marcada por “Grado de Espíritu”.

    Deidad es un “Ser” al que se le atribuyen condiciones propias de una Divinidad . El término, que proviene del vocablo latino “Deitas” se puede utilizar como sinónimo de Dios o de los Dioses de una religión.
    EL “Dios Único” SÍ ES EXTRA-CÓSMICO; pero lo Extra-Cósmico no puede crear cosa alguna, pues el absoluto carece de movimiento, el absoluto NO puede concebir movimiento alguno.

    Por tal razón, nada de Panteísmo hay en ese Ser Intra-Cósmico llamado LOGOS, pues cuando hablamos de “Proceso de Creación”, hablamos de una conciencia que se desdobla consecutiva y jerárquicamente sobre sí misma, “GRADOS DE SER” o “ESTADOS DE SER”. Más aun, cuando decimos que ese Dios, el incognoscible, queda al margen de la creación, nos lleva al entendimiento que ese “Dios Uno”, tampoco puede identificarse con la conciencia, significando esto que ni siquiera puede ser considerado como Ser, por eso en el Hinduismo se le nombra “EL NO SER”. Todo lo que se refiere a “Siendo” (Ser) goza de la participación del Cielo y la Tierra (Espíritu y Materia); por lo que antes de esta “Dualidad Complementaria” o “Principio” está Dios.

    En el principio Dios hizo los Cielos y la Tierra – Génesis 1:1

    Esto, numéricamente, se representa como 0 -1 o bien 0.3.1 – Dios, Trinidad y Christos, es decir, Padre, Madre e Hijo; pues LA TRINIDAD ES CONTENEDORA DE LA MATERIA, de ese aspecto potencial femenino; matriz que da a luz al verbo (Movimiento llamado Conciencia), y es ahí, a través de ese movimiento, que la OTRA Dualidad, la “Antagónica” suscrita en los “Pares de Opuestos”, inicia su actividad en la Creación, tanto en su aspecto Subjetivo (De Naturaleza Espiritual), como es su aspecto Objetivo (De Naturaleza Material). Por eso los chinos dices que en toda forma, abstracta o concreta existe algo de Yang y algo de Yin.

    v

    Por eso Juan bien diferencia al UNO, DEL UNO TRÍNICO MANIFESTADO cuando nos dice:
    En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. –Juan 1:5
    Pues al no comprenderla, al no tenerla en sí, por decirlo de esta manera, mantiene el Absoluto.
    Y separó la Luz de las Tinieblas
    No, nada de Panteísmo hay en esto.

    #3124
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    HELENA PETROVNA BLAVATSKY:

    Para los sentidos y percepciones de los seres finitos. AQUELLO es No-Ser, en el sentido de que es la Seidad Una; porque en este TODO yace oculta su coeterna y coeva emanación o radiación inherente, la cual, al convertirse periódicamente en Brahmâ (la Potencia masculino-femenina), se extiende en el Universo manifestado. “Nârâyana moviéndose sobre las Aguas (abstractas) del Espacio”, se transforma en las Aguas de substancia concreta, movidas por él, que viene a ser ahora el Verbo o Logos manifestado.

    luz

    ———————————————————–

    1 ….. La última Vibración de la Séptima Eternidad palpita a través del Infinito. La Madre se hincha y se ensancha de dentro afuera como el Botón del Loto.

    2……. Cunde la Vibración, y sus veloces Alas tocan al Universo entero y al Germen que mora en las Tinieblas; Tinieblas que alientan sobre las dormidas Aguas de la Vida.

    3….. Las Tinieblas irradian la Luz, y la Luz emite un Rayo solitario en las Aguas, dentro del Abismo de la Madre. El Rayo traspasa el Huevo Virgen; el Rayo hace estremecer al Huevo Eterno, y desprende el Germen no eterno, que se condensa en el Huevo del Mundo.

    4……Los Tres caen en los Cuatro. La Radiante Esencia viene a ser Siete interiormente, Siete exteriormente. El Luminoso Huevo, que es Tres en sí mismo, cuaja y se esparce en Coágulos blancos como la leche, por toda la extensión de las Profundidades de la Madre: la Raíz que crece en los Abismos del Océano de la Vida.

    #3136
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    JOB

    f

    Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
    Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.
    E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones.
    De esta manera hacía todos los días. Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová. Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza. Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios. Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

    #3137
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    Los primeros dos capítulos de Job nos hablan de la creación del “Hombre, o más bien, de su descenso, pues es el “Hombre” la idea primigenia que se concibe desde el Logos. Utilizando el término Dao, diría que este Dao es el Hombre mismo que, no obstante se desdobla en sus múltiples manifestaciones o estados de conciencia, jamás deja de ser el “Hombre”.

    Cuando volteamos hacia el cielo y observamos el firmamento, nos observamos a nosotros mismos.

    Iniciemos con los significados, vayamos a la hermenéutica:

    Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

    Este Job es el “HOMBRE IDEAL”, el concebido por Dios desde que creó el Cielo y la Tierra; un “Hombre” representativo de la ideación de Dios, quien, como tal, yace en el potencial de la materia (Tierra de Uz). El significado de temer y apartado del mal es el mismo; pues se entiende como temor y apartado de mal a esa inmanencia o estado que es propia de Dios, es la “Esencia de Dios que obra, de manera intrínseca, en la Ideación Divina llamada Hombre”. Es la fuerza del Espíritu de Dios en pleno dominio de la materia.

    Y le nacieron siete hijos y tres hijas. Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.

    El Logos emana sus primera manifestaciones, cuya “Naturaleza Espiritual” es septenaria y triple a la vez; idéntico a decir que de la luz blanca atravesando el prisma se desprenden siete colores representativos de su descomposición (Fragmentación). En términos cabalísticos se refiere al Mundo de Atziluth, “Mundo de las Emanaciones”, “Arquetípico del Porvenir”, “La Mente Superior”.
    Es la emanación del Logos creando el plano de la conciencia espiritual; es la Sephira que representa a la energía creadora del porvenir. En las diferentes escrituras aparecen como: “La Orden del Fuego”; “Hálitos Ígneos Informes”, “Señores del Fuego”, “Llamas Divinas”, “Leones de Fuego”, “Leones de Vida”. “El Señor” que, en su manifestación es “Triple Fuego” y Cada Fuego es una Entidad Divina incomprensible para la mente humana. De esta manera el Logos se manifiesta a través de estas “Tres Entidades de Fuego Cósmico”; que al crear el “Primer Mundo de las Emanaciones” se convierten en Siete. El indo habla de los siete hijos de Aditi, los “Siete Espíritus del Sol”; en el antiguo Egipto se les llamó “Los Siete Dioses del Misterio”, en la religión de Zoroastro se conocen como “Los Siete Amshaspends”, los judíos le nombran “Los Siete Sephiroth”; los Cristianos y Mahometanos “Los Siete Arcángeles”.

    Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.

    La Huestes Angelicales. Se interpreta como: Millones de estas en un orden jerárquico.

    Este Job es el “Adam Cósmico”, el que se desprende del Logos.

    #3138
    Víctor Pierce
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    Para comprender los siguiente versículos de Job es imperativo tener presente la “Genealogía de Espíritu” (cuya “Progenie” es la “Conciencia en Descendencia”, cuya “Variable de Sucesión” (Generaciones Sucesoras) es marcada por “Grado de Materia”).

    Inicia con esos Seres Cósmicos llamados los Hijos de Dios; en dónde Lucifer es el primogénito, y el cual, en las escrituras hebreas, es llamado “El Contrario”, esto es debido a que ese Ser o Trinidad Cósmica constituyente de los “Pares de Opuestos” en su aspecto activo, resulta el escenario de la manifestación material. Esto es Tierra, “Matriz de la Materia”. Los chinos le llaman el Trigrama Kun (Lo Receptivo); lo hueco, aquello que requiere ser llenado, “Portador de la Luz”, la “Necesidad” misma. “Conciencia de la Necesidad” llamada Lucifer encargada de acoger al Espíritu en su descenso.

    El primer Descenso del Adam Cósmico hacia el Adam Celeste:

    E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones.

    El Ser Cósmico u Hombre Cósmico constituido por los Hijos de Dios y emanado del Logos resulta las primeras singularidades de la creación; el descenso del espíritu va formando conciencias, almas o trinidades conforme entra, de manera paulatina, en esa matriz de la materia, ese descenso lo vemos en el hecho de hacer banquetes. El llamado a sus tres hermanas significa que los tres principios siempre están presentes en cada materialización. Estos Principios son: Atma – Buddhi – Manas que dan lugar a tres condiciones o Upadhis:

    El Monádico – Representado por los Hijos de Dios o Aditis quienes, cada uno, posee su casa, su reino. Ellos también comprenden los doce Dioses Creadores.
    El Intelectual – Estos son los Agnishvatta Pitris dadores de la Inteligencia.
    El Físico – Estos son los Chhayas – Los Pitris menores,

    Estos Adotis, Pritis y Chhayas, en conjunto, son la Trinidad representativa de la “Conciencia Primigenia Objetiva”, contenedora de seres diversos que representa la conciencia o alma de la antesala del descenso hacia la dualidad. Esta Trinidad es la que, de manera inextricable, entrelaza jerárquicamente a un sinfín de seres en un mundo subjetivo dispuesto al descenso hacia la objetividad. Es “El Hombre Celeste” del Zoroastrismo, el “Adam Kadmon” u “Hombre Primordial” de los cabalistas, en una palabra: “Jehová”.

    De esta manera hacía todos los días. Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

    De esta manera, Jehová y Lucifer, unidos, conjugan la interacción de los dos escenarios representativos de la Naturaleza Espiritual y de la Naturaleza Material. Idéntico a decir:

    Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
    Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares.

    Cielos = Jehová; Contenedor de Dioses.
    Descúbrase lo seco = La apertura hacia el mundo objetivo.
    Lugar = Espacio.
    Mares = Reunión de Dioses “12”, “Regentes del Firmamento”.
    En las escrituras esta “Tierra” (Con mayúsculas) es lo receptivo ya hacia la dualidad, hacia las formas; “Seco”….Lucifer – contenedor de dioses en su descenso, “Portador de la Luz”.

    He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová..

    Los Inmaculados Dioses Celestiales o Virgen Celestial.. El Adán Andrógino antes de su caída. (Caída de Dioses)

    v

    #3147
    Víctor Pierce
    Superadministrador

    Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito, y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos, y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia. Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia. Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito; y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia. Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

    Esta es la caída de los dioses hacia la constitución humana; en el Bagabad Gita se menciona el término Kshetra o Ksetra, de ahí que “El Campo de Batalla de Kuruksetra” sea eso, precisamente, el escenario de la dualidad, esa “Tierra Seca” mencionada en el Génesis hebreo/ Judío/ Cristiano que pudiese ser descrita, simplemente, como “Naturaleza Material” .

    Este pasaje de Job nos lleva a la actividad de los opuestos actuando sobre la alma inmortal que desciende a manera de “Ego” cayendo, irremediablemente, en la “Ley constituyente y gobernante de los elementos que dan origen a la vida manifestada”; observamos pues:

    Arando los bueyes = Tierra
    Fuego de Dios = Fuego
    Caldeos = Agua
    Un gran viento = Viento

    f

    Elementos que toman y arrebatan del Ego inmortal su contraparte “Su Opuesto” quedando inmerso en la Generación/Corrupción inherentes a la “Materia”; ese es el significado de “Matar a los criados a filo de espada” cuando se refiere a los elementos “Tierra” y “Agua”, pues son estos los que representan a la materia grosera y a la animalidad en el hombre (Cuerpo y Conciencia Animal) ambos pertenecen a la mente inferior; los elementos “Fuego” y “Viento” son más sutiles y son los que vinculan el aspecto humano con lo superior ….. Jehová dio, y Jehová quitó….

    Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró….

    He ahí la “Primera Raza Humana”.

    Nota:
    La Cultura Caldea Asiria se desarrollo en el Cercano Oriente, en la región que los griegos llamaron Mesopotamia “Ciudad entre Ríos” (Tigris y Eufrates).

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